
- FOTO TOMADA EN UN LUGAR CUALQUIERA EN EL QUE, COMO EN MUCHOS OTROS, NACE HIERBA ENTRE EL CEMENTO... -
La película del fin de semana es recomendable si queréis ver fantasía y cuentos tradicionales sin mucha complicación. Además, Monica Belucci no sale tan espectacular como en el fotograma que venden de la película, me refiero a "El secreto de los hermanos Grimm". Entretenida y correcta, pero sin más. Para comer palomitas.
Además de mi sesión de cine de casi todos los fines de semana, he tenido mis pipas en El Retiro... qué buenas son las pipas de Tarancón, por Dios, y tres días en los que las cosas, inexplicablemente, han encontrado por sí mismas el lugar que les correspondía.
Me refiero a que, en ocasiones, en nuestras vidas nos preguntamos por qué la situaciónX no llega a donde tiene que llegar y, por mucho que nos lo trabajemos, sigue estancado todo; y un día, resulta que todo está en su sitio y no lo sabíamos. Y eso es lo que ha ocurrido. Sé que no soy muy explícita en detalles, pero bueno, creo que más o menos explico la situación a grandes rasgos.
Los hermanos Grimm en la película tienen que creer en su propia fantasía para poder solucionar el tema que se les viene encima... nosotros a veces tenemos que creer en nuestras ilusiones para poder llevarlas a cabo. Vale, el mundo no es un cuento de hadas, pero tampoco es un valle de lágrimas ni de obstáculos infranqueables.
Mirando al cielo de Madrid desde la casa de los "Solitos" y mirando ese cielo reflejado en los ojos maravillosos de sus dos enanas (gemelas de 11 meses de esos bebés de morderles los mofletes con premeditación y alevosía) me doy cuenta de que detrás de una dificultad hay un resultado sorprendente.
Mirando el cielo de Madrid de nuevo, para no perderlo de vista, con el frío que se anuncia bien metido en mis huesos, que este otoño me da que se están empezando a quejar mucho del cambio de estación, mi pimpollo me acaricia el pelo y me siento bien.
A veces me da la impresión, le digo, que el hecho de que haya podido salir de determinadas situaciones o que haya sabido esquivar otras, no tiene ningún mérito, que ha sido la casualidad o simplemente un poco dejar que las cosas evolucionen. Y sé que me he rendido en muchas ocasiones, que no he peleado todo lo que debería haberlo hecho, que hay cosas que he solucionado tarde y mal.
Pues yo creo que no, dice él, me siento muy orgulloso de tí.
Las pipas de Tarancón están de muerte, pero las mías han acabado con gotitas de lagrimillas que se han escapado por ahí.
Hacía mucho que no lloraba de felicidad.
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